sábado, 14 de abril de 2018

LOS PILOTOS DE BOEING




Me llamó el Capitán Olarte, me dijo:

-       No joda Palermo, estamos jodidos. Ese Rodolfo es un chupa-monda.

-       ¿De qué me estas hablando Capi?

-       ¡Pues! que el tipo me ese jodió. Coño. Me jodió.

-       A ver… Deja de hacer tantos pucheros y cuenta.

En el mundo de hoy especialmente en el de la aviación comercial, la seguridad es un aspecto imparajitable que amerita todos los controles. Y varios de los test más rigurosos de pasar, son los que se requirieren para ser piloto de Boeing. Se trata de pruebas de psicología, conocimiento y seguridad que se complementan con prácticas, entrevistas, más filtros que someten a los aspirantes a múltiples exámenes de los cuales hay que aprobar como mínimo 20.

-       Tú sabias que yo estoy pasando las pruebas para ser piloto de Avianca ¿cierto?

-       Si.

-   Ok, men; yo ya había pasado todas las pruebas ¡todas! pero al final cuando llegué a la ultima entrevista ahí fue cuando el abuelo me dio por la nuca y me dejó friki-mondi.

-       Capi, apaga ese cigarrillo y explícate mejor ¿sabias que el humo de esos pitillos da cáncer?

-       Cáncer, mi jopo. El viejo gaga me jodió Paler, me jodió.

-       Pero ¿Por qué insistes tanto en que el Alcalde te apalió?

-       Tú si no entiendes nada ¿no? Porque al final de la entrevista el cargo se decidía por la experiencia de piloto, aja;  y el Alcalde sin más na, apostó en su Hoja de Vida que había piloteado el Pico y Placa, VITALOGIC, el Impuesto a la telefonía celular, el urbanismo táctico, las Zonas Azules, la quiebra ficticia, los CEPOS, la crisis de Metrolínea, las 20.000 casas, los mototaxistas, los árabes, los cambios viales, la bandera lgtbi, los venezolanos, el prado japonés y para completarlas, los vendedores ambulantes y el espacio público. Hasta se presentó con un copiloto y todo, un tal Azuero, y ¡ME JODIÓ! ¡COÑO! ¡ME JODIÓ!

-       Pilotazos…  

sábado, 7 de abril de 2018

LA FÁBRICA DE ALEGRÍAS



Poco antes de las dos de la tarde Ángel se apostó en el costado del coliseo Peralta que daba al puro frente de la casa. Dubitativo cavilaba porque hoy se le había hecho tarde para lograr su puesto en la fila, y aunque el ruido de la protesta que su estómago pronunciaba no el permitía considerar otras opciones, su experiencia le indicaba que en el momento las vicisitudes no estaban por supuesto de su lado.

Así como Ángel son muchas las personas que rodean a diario la manzana, todos dueños de un semblante afligido que narra dolores físicos y crisis existenciales, todos con la esperanza de amortiguar, al menos, una dificultad nada más. Súbitamente aparece un individuo que reparte unas cartulinas, son numeradas. Sus ojos entre-llorosos se mezclan con un sonrisa delicada que no permite deducir si está triste o está alegre. ¡Gracias! don Jorge se escucha, buenos días doctor, Dios le pague. Cuando me ve lo primero que hace es chantarme un delantal y decirme: “Uno puede elegir casi todo en la vida, quién quiere ser, dónde quiere trabajar, con quién quiere casarse, pero lo único que no puede escoger es dónde quiere nacer, eso no lo decidimos nosotros”.

La puerta por fin se abrió, el olor que emanaba de la cocina presagiaba un buen banquete y los semblantes cambiaron. “Las necesidades tienen su propia cara, no es los mismo una persona que hurta por un reto, a una que hurta por dinero y por supuesto a una que hurta por sobrevivencia; el hombre que roba por hambre pierde su conciencia humana y se convierte en un animal”, expresó don Jorge. Sus palabras me estremecieron, el mensaje era claro y contundente. El hambre es una sensación que todos conocemos, sin embargo, muy pocos sabemos qué se siente y que se piensa cuando el hambre es crónica.

La Fundación Posada del Peregrino es un lugar fantástico, aquí adentro los pudientes sirven a los necesitados y los necesitados abrazan a los pudientes. El lugar es una obra social producto de la sinergia de muchas personas que, como don Jorge, entendieron que la vida es para servir, que Dios es el primer servidor y que a él debemos retribuir todos nuestros privilegios. Es cumplir con un mandato celestial que nos genera enriquecimiento espiritual y felicidad.

En la Posada del Peregrino se calma el hambre de 400 personas todos los días, cinco días a la semana, doce meses al año. En la Posada todo es bonito, todo funciona. Son voluntarios que a diario cocinan y sirven las mesas a cualquier alma que se acerque sin distinciones de ningún tipo: habitantes de calle, drogadictos, errantes y hasta nuestros vecinos venezolanos, son abrigados con un abrazo y un menú balanceado. En la Posada también encuentras un jardín infantil, con niños de las comunidades más vulnerables que aprenden a tener esperanza fundamentados en el cariño maravilloso de tutores que logran extraerles la verdadera belleza de sus ojos. En la Posada reposan las madres y padres y los hijos que acompañan a sus familiares en sus tratamientos médicos y no tienen donde quedarse. En la Fundación Posada del Peregrino se hace magia, la magia de fabricar de alegrías.

Si quieres hacer parte de esta magnifica acción social es solo que te acerques, la Fundación Posada el Peregrino no tiene dueños, es de todos, de don Jorge, tuya, mía, nuestra. Te invito a que conozcas más de los programas que desarrollan en la Calle 42 No. 12 – 10, Bucaramanga, Colombia y en el WhatsApp 320-3512143. ¡Ven! ¡Anímate! Veras que el rescatado serás tú.

Mención especial para don Jorge Azuero y doña Sheyla Assaf, dos pilares fundamentales de esta magnifica obra social. Gracias por enseñarnos el verdadero valor del amor.

domingo, 1 de abril de 2018

EL SILENCIO AGAZAPADO DE MANOLO




Se pudiera escribir casi un libro; el fiasco y la arrogancia de Manuel Francisco Azuero da para todo.

Dícese que en un tiempo existió un joven columnista que con sus investigaciones y opiniones francas tumbaba alcaldes deshonestos. Que su inteligencia precoz y olfato lo hacían destacarse inclusive entre sus homólogos mayores, y que bajo su batuta, el periodismo cumplía con su función: la de informar objetivamente y desenmascarar corruptos. “Me voy a trabajar con Rodolfo Hernández a la Alcaldía, en su despacho, como jefe de gabinete y Consejero para la Gobernanza”, expresó Manuel Francisco cuando reveló sus nuevos rumbos a toda su fanaticada. Los ciudadanos y lectores aplaudieron, lo vitorearon, “llegó el cambio y florecerá la esperanza” dijeron; el nuevo Jefe de la Gobernanza encarnaba el espíritu del bumangués de bien.

No obstante, desde sus inicios todo marchó mal. Manolo como es su seudónimo de prócer, aceptó ser el vasallo del mismísimo personaje que tanto había denunciado, del Ingeniero, quien hábilmente logró detectar su debilidad por el poder y se lo otorgó, para callarlo. Ni siquiera alcanzó a posesionarse bien, descubierto por el Administrador de Empresas, Manuel Parada, el ‘estandarte’ de la pureza se saltó los requisitos del nombramiento y agachó su moral por primera vez, al instante mismo de haber entrado en las lidias que tanto criticaba.

Nadie se atreve a discutir sobre él, pero yo si; reúno las fuerzas para hacerlo de sus propios ataques y vetos, y me exijo ser lo más limpio posible para no entrar en sus propias charcas. Se creyó y fungió como Alcalde, se tomó el Salón de Gobierno, mandó, nombró, despidió y hasta visó los comunicados del mandatario; siempre ha entrometido su nariz en las decisiones más desacertadas de gobierno: fue el artífice del traumático Pico y Placa sectorial que apabulló con las utilidades de un año de los comerciantes del centro y genio y figura hasta sepultura, implementó el denominado “urbanismo táctico” que ni es urbanismo, ni es táctico. Pero eso no es lo peyorativo: lo más vergonzoso del Jefe de la Gobernanza es su apoyo acurrucado al fraude más escandaloso que haya ocurrido en esta ciudad, la ‘ligereza’ de Vitalogic.

Rentista de una ambición desmesurada optó por la salvaguardia del Alcalde y sus ‘corretajes’ antes que abandonar su lugar de gobierno. Azuero quien tiene el alcance a todos los documentos, de hecho los fabrica, no se parece nada al que existía antes, ahora es apestoso, huele a corrupción y es oscuro. Él mismo ha malgastado su credibilidad. Quienes fueran sus seguidores hoy lo repudian, por cobarde, por falso. Haber intentado eliminar el registro de sus opiniones en Twitter demuestra que es un cualquiera sin sombra que solo busca la estancia de poder, aunque eso signifique traicionar la fe de quienes creyeron en su pluma. Manuel Francisco Azuero hoy es sinónimo de traición y deshonra.